¡Tápate, que te mojas!

Saliste de la casa temprano, con un sol espléndido que empieza a picar en la piel desde las 8 de la mañana. Te despertaste con la idea de resolver todo lo que tienes pendiente. Un buche de café y a cabalgar, en lo que se pueda. Todo está a tu favor: te devolvieron los 50 pesos que prestaste; tu jefe te dijo que no tienes guardia el sábado; el del almacén te regaló una librita de azúcar que sobró del mes pasado. Y para colmo vas a poder salir hoy…

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